Pensión Alimentaria para Adultos Mayores

Foto Ilutración/Ip Paraguay

Según los datos del Censo Nacional de Población y Viviendas 2012, por cada 100 hogares de nuestro país, 28 tienen al menos una persona adulta mayor de 60 o más años de edad. De acuerdo a la información proveniente de las Proyecciones de población, en 2020 el país tiene 486.662 adultos mayores que es el equivalente a 6,7%.

A finales de febrero existían 207.712 beneficiarios activos dentro del Programa de Pensión Alimentaria para Adultos Mayores en situación de pobreza, mientras que más de la mitad quedan desprotegidos, y claro, hay que tener en cuenta que dentro de ese 50% existen personas que están en situación de pobreza y necesidad pero que por A o B motivo están siendo excluidas de la lista de beneficiados.

¿Cómo sobreviven los adultos mayores que no reciben ningún tipo de pensión? Por lo general, el pilar fundamental de sustento son los hijos, quienes brindan apoyo en el desarrollo de la vida cotidiana y en muchas ocasiones son la única fuente sustento con el que cuentan.

Se sabe por las encuestas y censos que solo el 10% de los adultos mayores tiene algún tipo de pensión mientras que el 38,1% continúa trabajando.

Históricamente, el mercado laboral viene marcado por la informalidad, lo cual nos afecta hasta hoy, por lo tanto, la baja cobertura de la seguridad social hace que muchos adultos mayores continúen trabajando si la salud les permite, mientras que la otra parte depende de los hijos y otros están en el olvido esperando con ansias recibir la pensión del Estado.

Como sociedad, pero más como Estado, tenemos una deuda que cumplir para con los adultos mayores con urgencia. Tenemos una pirámide poblacional donde predomina la población joven y muchos de ellos tampoco pueden trabajar, es urgente y ahora más que nunca, desde el Gobierno se implementen políticas públicas para gestionar y proveer de herramientas para que los jóvenes puedan trabajar y al mismo tiempo se genere riqueza, para poder aportar a las pensiones de los adultos mayores, que hoy día están totalmente desprotegidos.

En efecto y aunque se haya aprobado la Ley Nº 6381 / MODIFICA Y AMPLÍA LA LEY Nº 3728/09 “QUE ESTABLECE EL DERECHO A LA PENSIÓN ALIMENTARIA PARA LAS PERSONAS ADULTAS MAYORES EN SITUACIÓN DE POBREZA” a través de la cual se sustituye el requisito de estar en la situación de pobreza por vulnerabilidad social para acceder a la pensión y además en su articulado menciona que toda persona que cumpla los 65 años de edad automáticamente  como beneficiaria de la Pensión Alimentaria para Personas Adultas Mayores, una vez que el Ministerio de Hacienda, en un plazo no mayor a treinta días, verifique el cumplimiento de los requisitos establecidos en dicha Ley.

Hay que decir que el requisito de vulnerabilidad social es ambiguo y provoca que muchos adultos mayores que no reciben ningún tipo de pensión queden descartados y eliminados para recibir la ayuda ya que los criterios en los cuales se basan si se les asigna o no, son criterios subjetivos, que dependen de la valoración de las personas que realizan el filtro.

Así, por ejemplo, un adulto mayor que posea una casa y está a cuidado de los hijos ya no recibe la pensión. Sin embargo, no dejan de tener sus gastos y necesidades que cubrir, como las medicinas, las consultas médicas, la alimentación, la vestimenta, un sinfín de necesidades como cualquier otro ser humano.  

Otros requisitos que deben cumplir las personas que quieran beneficiarse son: que las personas que no reciban remuneración del sector público o privado, tales como sueldo, jubilación, pensión y/o seguro social, y que no contribuyan al Impuesto a la Renta Personal (IRP), y los que pagan el Impuesto al Valor Agregado (IVA), en su declaración no supere unos ingresos mayores a 4.385.678 y quedan excluidos también aquellos que posean más de 30 (treinta) cabezas de ganado.

Los requisitos de no ser contribuyentes de IRP o de no superar dos salarios mínimos en la declaración de IVA y no tener más de 30 cabezas de ganado son criterios que difuminan y dejan desprotegidos a muchos adultos mayores, porque a los 65 años de edad ya merecen descansar si así lo desean y disponer de una pisca de seguridad.

Además de este tipo de previsiones la ley dice que en caso de que una Persona Adulta Mayor considere que, haya sido excluida injustamente, tiene derecho a solicitar una reconsideración aportando los elementos que justifiquen su no exclusión en conformidad con la presente Ley, como última instancia, al Ministerio de Hacienda en forma directa o a través de la unidad de Adultos Mayores del municipio donde reside.

Teniendo en cuenta nuestra realidad social, cómo va a hacer un adulto mayor para poder solicitar una RECONSIDERACION, siendo que la mayoría están en estado de necesidad, no se pueden desplazar, no saben leer ni escribir, un sinfín de necesidades, la misma ley provoca más dependencia, y aquellos que no cuenten con algún familiar que les pueda ayudar en la gestión quedan totalmente a merced de la desprotección y como en todos los ámbitos de nuestro país, SALVESE QUIEN PUEDA.

Por Ana Leydis Jiménez de Molar. Politóloga y escritora

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