EDUCACIÓN ULTRAJADA y los DERECHOS de niños y niñas violentados

Rodolfo Friedmann político perteneciente a uno de los partidos tradicionales de Paraguay, primero debuto como Gobernador del Departamento del Guaira (2013-2018) y posteriormente fue nombrado como Ministro de Agricultura y Ganadería, cargo al que recientemente se vio obligado a renunciar porque fue imputado junto con otras personas de su entorno por el caso de corrupción del almuerzo escolar del cual se le acusa durante su gestión como gobernador.

La Fiscalía abre el proceso por administración en provecho propio, lavado de dinero, asociación criminal y cohecho pasivo.

La causa viene dada porque existen hechos que demuestran que durante el mismo periodo que ejercía de gobernador, también era administrador de una empresa Eventos y Servicios SA (ESSA) quien a su vez disfrutaba de jugosas licitaciones para proveer del almuerzo escolar a la Gobernación.

Es de conocimiento publico que el 4 de agosto fueron allanadas por la fiscalía las oficinas de ESSA  y de las evidencias recolectadas se constata que las raciones del almuerzo escolar en gran parte no fueron entregadas, se enumera la compra de una camioneta y obras de arte por parte de ESSA, además que los beneficios de la firma, el 80 % era recibida por el ex gobernador.

El derecho a la Educación

El derecho a la educación es un derecho fundamental de todos los seres humanos reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es vital para el desarrollo económico, social y cultural de cualquier sociedad. El artículo 73 de la Constitución Nacional también reconoce que toda persona tiene derecho a la educación integral y permanente.

Así pues, una de las condiciones básicas para acceder a la educación es estar bien alimentados. Es bien sabido que en Paraguay la mayoría de los niños y niñas sufren de algún tipo de trastorno educativo como consecuencia de la mala alimentación y la desnutrición ya que es frecuente que sufran las carencias de la extrema pobreza que azota a las familias de nuestro país.

No solamente es necesario crear escuelas para que puedan acudir a estudiar sino también es necesario, que como vivimos en un Estado social de derecho, las autoridades se ocupen de hacer efectivos los diferentes mecanismos para que la infancia acceda a la educación, una de esas necesidades es la alimentación adecuada.

A los efectos de garantizar la asistencia a de los niños y niñas a las escuelas se creo en 2015 la Ley de Alimentación Escolar y Control Sanitario, en atención a los derechos de la alimentación y la salud del estudiante, con el fin de garantizar su bienestar físico durante el período de asistencia en la Institución Educativa. Es en la misma Ley que el Estado se compromete a proveer de financiación suficientes para garantizar no solamente una alimentación adecuada sino también generar un sistema de control sanitario integral en las instituciones educativas.

En efecto, el caso de corrupción que nos ocupa, afecta y viola no solamente a un derecho de por si ya descuidado por el Estado Paraguayo por su escasa inversión en el sector y los datos así lo demuestran que ocupamos el tercer puesto como país con peor sistema educativo, sino también pisotean el derecho a la alimentación de la infancia también reconocido como derecho humano fundamental en la Declaración Universal de Derechos Humanos y también recogido en la Constitución Nacional de la República del Paraguay.

¿Qué podemos hacer como ciudadanos?

¡A la luz de los hechos y la debilidad de la protección de los derechos de los ciudadanos y en este caso de los más vulnerables como son los niños y niñas, nos debemos plantear seriamente cual será el papel de la sociedad ante semejante atropello y violación constante de derechos!

 ¿Vamos a seguir como espectadores pasivos siendo testigos de ver como arrebatan a nuestros infantes un futuro digno, lo cual significa que somos cómplices de las grandes violaciones de derechos en nuestro país, o, por el contrario, vamos a tomar las riendas de nuestro propio destino como pueblo?

Recordemos que esa opción solo se nos ofrece cada cinco años, cuando se convocan las elecciones. Estamos aprendiendo, y asimilemos la posibilidad de castigar en las urnas a aquellos que permiten la burla hacia nuestros derechos fundamentales como seres humanos, como paraguayos. 

POR: Ana Leydis Jiménez de Molar (Politóloga y escritora)

https://bit.ly/330YkNi

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