Divide Et Impera / Divide Et Vinces QUE ES LO MISMO A DIVIDE Y GOBERNARAS

Esta frase latina histórica que hasta nuestros días se emplea estratégicamente por los poderes fácticos, fueron utilizadas por el gobernante romano Julio César y el emperador corso Napoleón.

La máxima latina, en política es frecuentemente utilizada para significar que se puede ganar y mantener el poder mediante la ruptura o fragmentación en unidades pequeñas concentraciones o porciones más grandes.

Es una estrategia que fracciona las estructuras de poder existentes y elimina la posibilidad de vinculación de unidades o grupos pequeños, esta solución es aplicada a aquellas situaciones para conseguir un buen resultado y para ello primero es necesario dividir todo aquello que se resiste a al objetivo que se pretende alcanzar inicialmente.

Su aplicación en la transición democrática paraguaya. El final de la dictadura personalista del General Alfredo Stroessner en 1989 dio paso a la transición con una característica que perdura hasta la fecha, la permanencia de un partido en el poder, el Partido Colorado, que supo limitar y mantener a una limitada oposición fragmentada la mayor parte del periodo.

Transición inconclusa

En opinión de los estudiosos la transición democrática nunca finalizó (Yore 2002) y es interesante su explicación para entender porque tenemos actualmente una oposición débil e inexistente. Yore afirma que las crisis de coaliciones de los gobiernos son creadas por las ambiciones de actores políticos que buscan un rol protagónico y luchan con los grupos del gobierno que permanecen en el poder, lo cual lleva a la constante crisis político-institucional desde 1989 hasta la actualidad, para que los principales líderes políticos y el único partido que gobierna tenga mayor posibilidad de actuación.

La política paraguaya después de 1989 queda representada por los siguientes partidos; los tradicionales (Asociación Nacional Republicana y Partido Liberal Auténtico) y las fuerzas del momento (Partido Encuentro Nacional, Partido Patria Querida, Unión Nacional de Ciudadanos Éticos) y la izquierda, (Frente Guazú y Avanza País).

La oposición al coloradismo está fragmentada y los actores políticos están separados por diferencias ideológicas y las disputas internas. El stronismo estuvo bastante tiempo en el poder y con recursos eficientes para debilitar a la oposición y al mismo tiempo hacerla tolerante y sumisa, mediante la represión del régimen, la oposición fue enviada al exilio o perseguida dentro del país. Todo ello contribuyó a que la oposición esté desarticulada e incapaz de ejercer el protagonismo en la arena política y menos aún para erigirse como contrapeso a las decisiones del partido único imperante y que solo puede actuar en la medida en que el coloradismo le permite, en ocasiones secundando y aprobando leyes que van en desmedro de su propio electorado y de todos los paraguayos.

Rodríguez (1993) expresa que los cambios que se realizaron fueron muy superficiales y además que son cambios que permiten una mínima participación de la oposición después de un largo periodo de sumisión al autoritarismo.

Debilitada capacidad de organización civil

El Partido Liberal y el Partido Liberal Auténtico tenía el desafío de reunir fuerzas bajo el liderazgo de Domingo Laíno, pero muy personalista, lo cual causaba tensiones internas en  contraposición con Miguel Abdon Saguier, el resto de fuerzas políticas poseían escasos recursos para articularse como actores políticos, ya que el régimen stronista se encargó de debilitar la capacidad de la organización civil y los partidos menores, según el autor Abente (2010).

Todo ello hizo posible la incapacidad de que otros partidos se erigieran como tercera fuerza política, hecho significativo que favorece la fragmentación de la oposición.

Siguiendo esta línea de análisis se puede decir que entre el periodo de 1989 y 2018 se observa un pluralismo moderado, con la existencia de un partido predominante, un partido de oposición principal pero con escasa capacidad de modular la agenda política y que nunca consiguió elevar un líder a las puertas del ejecutivo, a través de elecciones y el tercer puesto que varía con el tiempo, cabe resaltar además que con más frecuencia surgen las candidaturas independientes y llegan a los estrados políticos, hecho que solo es una gota más para sumar a la oposición fragmentada y sin capacidad de encausar las demandas sociales, las cuales pregonaban durante sus campañas.

Casos de corrupción

Después de la breve reseña, es importante destacar que actualmente el partido predominante se encuentra sumergido en casos de corrupción cada vez más rechazados por la sociedad en general, con el actual presidente Mario Abdo Benítez y su débil liderazgo y la inexistencia de otro líder fuerte, el Partido Colorado se encuentra en una verdadera crisis interna. Por otro lado, tenemos al partido de la oposición con un líder manchado también de corrupción y sin presentar otro posible candidato que le pueda suceder a Efraín Alegre.

Es momento pues de romper con la tendencia de fragmentación de la oposición, o llamémosle de la división entre diferentes sectores de la sociedad civil ya que nos encontramos ante una oportunidad única de finalizar la transición de la democracia, que nunca pudo ver su final.

Es de suma importancia que se lleve a cabo una unidad, sobre todo la unidad del pueblo paraguayo para que en el momento de elegir un nuevo gobierno y nuevos legisladores puedan elegir correctamente y sobre todo que elijan candidatos que verdaderamente velarán por el interés general y no solamente por los intereses particulares, tal y como aconteció durante los últimos años.

El poder real reside en el Parlamento

Pero no solamente es importante la unidad de los electores, sino también la existencia de una nueva opción política que pueda ser capaz de encauzar y canalizar las demandas de los diferentes sectores de la sociedad paraguaya, y cuando me refiero a opción política hay que mencionar que solo con la candidatura o la figura de un presidente no será posible un verdadero cambio, porque la Constitución de 1992 confiere poderes limitados a la figura presidencial de la República y como contraparte el verdadero poder reside en el Parlamento, así lo ejemplifica lo sucedido durante el corto mandato del ex presidente Fernando Lugo, que a pesar de sus desaciertos nunca pudo gobernar por no tener apoyo en el Congreso. A pesar de todo eso fue las elecciones de 2008 fue un punto de inflexión para el partido colorado.

En efecto, y para finalizar, hay que destacar que para consolidar la democracia y romper con la tendencia de partido único y oposición fragmentada es necesaria la unidad de los diferentes sectores sociales, sobre todo de los sectores mayoritarios y la presencia de una verdadera opción política viable capaz de ofrecer al pueblo paraguayo un gobierno fuerte y con apoyo total en el Congreso. Pero sobre todo recordar que en democracia el verdadero poder reside en el pueblo y es lo único que puede erradicar la máxima, divide y gobernaras, aplicada por el partido tradicional y mayoritario hace más de siete décadas.

Por: Ana Leydis Jiménez de Molar. Politóloga y escritora.

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